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Corazón de Levon

Posteado a las 19 de Abril de 2012 - 18:46 1 comentario
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Creo que tenía quince años cuando lo vi por primera vez. Me llamo la atención este señor que tocaba la batería y cantaba.  Era un concierto con un montón de gente. Me quedé pegado con una canción que hablaba sobre algo o alguien que se hundió. No entendía bien la letra, pero me conmovió mucho la forma de cantar de este pata. Era un lamento dulce, por llamarlo de alguna manera. Había algo acogedor en esa manera de frasear, de enfatizar algunas palabras, de modular la voz con elegancia. Su batería también tenía un sonido y un estilo bastante distintos de lo que estaba acostumbrado a escuchar.

El baterista se llamaba Levon -pronúnciese Levón- Helm, el grupo era The Band y el concierto era The Last Waltz (un documental dirigido por Martin Scorsese). La canción era “The Night They Drove Old Dixie Down”. Ya cuando haces tu tarea, tiempo después, te das cuenta de la importancia que tuvo este quinteto canadiense sazonado con la esencia sureña de este señor que no solamente tocaba la batería y cantaba; también componía, arreglaba y tocaba un montón de instrumentos más. Como todos en ese grupo.

Hoy, 19 de abril de 2012, a los 71 años, el señor Helm perdió una batalla con idas y venidas de más de diez años contra el cáncer. No tengo mucho qué decir al respecto. Pero creo que es una buena oportunidad para darte el tiempo de conocerlo un poco más. Busca los discos de The Band, consíguete los maravillosos discos solistas que grabó en los últimos años, averigua qué cosa era The Midnight Ramble y por qué era tan exitoso, datéate bien cómo recuperó la voz después de casi perderla por completo por el cáncer a la garganta que padeció, constata tú mismo por qué alguien dijo alguna vez que este pata era la única persona cuya forma de tocar la batería podía hacerte llorar. Carajo, si ya no puedes más lee su autobiografía “This Wheel’s on Fire” (no está traducida al castellano, lamentablemente) y vacílate como si estuvieras escuchando a tu abuelo a ese tío de putamadre que no ves mucho pero que siempre tiene historias alucinantes que contar sobre su juventud.

Si te tomas el tiempo de hacer todo eso, al final te vas a dar cuenta de que este hombre tenía un poco de músico, un poco granjero, un poco de actor, un poco de padre de familia y que todos esos pocos sumaban a un tipazo de esos que es bien difícil ver en el mundo de la música pop. Jack White dijo alguna vez que el rock no era precisamente conocido por sus grandes ejemplos de decencia humana. Tal vez este hombre era una de esas excepciones.

Buen viaje, Levon.

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  1. Sunshine Posteado: 21 de Abril de 2012 a las 18:06

    A los tiempos! x lo visto te tomaste unas buenas vacaciones :), el título sonaba como a “corazón de limón”…interesante nota

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Ni SOPA ni Anonymous: un comediante propone una tercera vía

Posteado a las 23 de Enero de 2012 - 15:14 3 comentarios

Getty Images

"No puedo evitar que busques o cuelgues esto en Torrents. Lo único que puedo hacer es pedirte amablemente que pagues cinco dólares y dejes que otros también lo hagan", dice Louis CK en su página web. (Foto: Getty Images)

Louis C.K.  es el comediante más exitoso de Estados Unidos. Su amigo, el también cómico Chris Rock llega a decir que es el tipo más gracioso de ese país. Y no es generosidad amical. En los últimos seis años, “el hombre que ama odiarse a sí mismo”, como lo llama la revista Rolling Stone en su última edición de diciembre, ha logrado el reconocimiento que hoy tiene sobre la base de un trabajo sólido y sostenido a través de giras dentro de su país, espectáculos televisados y hasta su propio sitcom. Su humor cínico, hiriente, reflexivo y despiadadamente autocrítico hasta el punto del absurdo le han construido una marca que le distingue incluso de los grandes como Richard Pryor, Steve Martin, George Carlin o Bill Cosby (a quienes él mismo refiere como influencias).

Gracias a ese reconocimiento tardío, pero bien merecido a punta de trabajo duro, el comediante puede tomarse algunas libertades que muchos artistas no tienen. Por ejemplo, la cadena FX, que transmite su show “Louie”, le asigna un presupuesto más bien exiguo por episodio para los estándares de la industria gringa (alrededor de 300,000 dólares), pero, a cambio, este tiene control absoluto sobre su trabajo: él escribe, protagoniza, dirige y edita en su propia computadora cada capítulo. El experimento ha funcionado bastante bien y la serie tiene contrato firmado para un par de temporadas más.

Así las cosas Louis decidió dar el siguiente paso. Su más reciente espectáculo en vivo “Live at The Beacon Theater” ha salido a la venta en formato digital, disponible únicamente a través de su propia página web www.louisck.com y con un precio que parece simbólico: 5 dólares. Pago único que hace el usuario y por el que recibe la posibilidad de tres descargas del show en resolución estándar o HD y dos streamings. Una vez descargado el material, no existe ningún tipo de restricción sobre este. Como él mismo dice, se puede quemar en DVDs, copiar en todas las computadoras que se quiera, no interesa realmente, solo basta con que hagas la transacción vía PayPal con cualquier tarjeta de crédito.

A menos de una semana de haber salido a la venta, a comienzos de diciembre último, el especial ya había superado la barrera del millón de dólares. A la fecha, los costos de producción han sido totalmente cubiertos, el equipo involucrado en la realización del show y la elaboración de la página web ha sido generosamente gratificado, cuatro entidades de caridad se han beneficiado con donaciones y Louis tiene el dinero para invertir en más proyectos como este.

La pregunta del millón –nunca tan apropiado el lugar común- es cómo lo logró. En primer lugar, la decisión de tratar de mantener la menor cantidad de intermediarios posibles entre el productor y el consumidor. Louis financió el show y la producción del registro audiovisual del mismo. Y, de la misma forma, pensó que era justo hacerle llegar el producto final a los usuarios sin procesos o terceros que lo encarecieran. “No quiero que la gente pague más porque les gusto más”, declaró él mismo a Rolling Stone.

Pero lo más valioso de esta experiencia, que difiere de aventuras quijotescas como las de Radiohead o Nine Inch Nails (quienes algunos años atrás dejaron que el público decidiese cuánto estaba dispuesto a pagar por un álbum), es haber establecido un precio accesible que permita rentabilizar el producto por volumen de ventas. Louis CK, no solo le puso un precio a su producto, sino que también le asignó un valor. Eso es difícil de hacer en estos días.

Por eso lo comunicó de la manera más honesta posible, redactando él mismo todos los textos en su página web, acercándose a esa audiencia que lo respeta y admira y hablándoles claro: no soy una gran corporación, no sé nada de torrents, solo soy un tipo que trabaja y que ha invertido plata en esto y que ha pensado en un precio razonable para que la gente lo compre. El tono del discurso se mantiene incluso después de la compra, cuando descargas la imagen que puedes imprimir para hacer tu propia copia física del especial; el texto de la contraportada es un agradecimiento al usuario que acaba de invertir 5 dólares.

Parece trivial, pero es fundamental hablarle en esos términos a una audiencia que, en su mayoría, creció consumiendo productos audiovisuales a través de internet, sin pagar un centavo por ello, que se creyó el cuento de que como las disqueras o grandes estudios tienen un montón de plata no hay nada de malo en apropiarse de contenido protegido por la ley.

Mientras que por estos días el inagotable y redundante debate sobre derechos de autor, piratería y libertad de expresión que empezara hace más de una década con el cierre de Napster   alcanza nuevos picos (que rozan con el absurdo como la posible aprobación de la ley SOPA), aparecen algunas buenas noticias. Eso porque existen algunas personas empiezan a apostar por nuevos derroteros que se presentan como una alternativa más auspiciosa para creadores de contenido y consumidores que la protesta ad infinitum y los clamores alarmistas.

Louis CK no ha inventado la fórmula infalible, la panacea del negocio dospuntocero. Pero acaso funge de inspiración para quienes creen que es posible hacerle entender al público que la creación no solamente tiene un precio, sino también un valor. Son solo 5 dólares los que gasté en un video de stand-up comedy. Pero ahora estoy dispuesto a tomar ofertas similares de quien sea. Como consumidor, sé que lo vale.

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  1. coth Posteado: 23 de Enero de 2012 a las 19:25

    para tomar ejemplo del comico!! miles de aplausos y
    para los ignorantes hipocritas cuando sean cineastas e inviertan en pelis que venga un pelotudo y te lo piratee. haber si te gusta q t roben el laburo!!!!!!salgan de sus computadoras fiebres de cuartas y disfruten de la vida. antes de las redes sociales e internet la gente seguia viviendo!!!! cuando tengan mente propia y les de el cuero para crear algo haber si les gustaria q t roben!!! es impresionante la cantidad de jovenes q viven x sus computadoras!!
    ustedes creen q es con esto q nos controlan!! son ignorantes solo ustedes y cada uno de ustedes los que se someten al dejarse llevar x los medios!!! la verdad no es la verdad misma. es lo q la mayoria dice q es la verdad!!
    hasta google sabe eso!!! hay miles de paginas q dicen lo que los usuarios quieren y no lo que es la realidad. no solo las q estan en conflicto en este momento!!!!
    salgan de sus ksas para bien. a un parque. una costanera. un shopping. a un picnic. una tienda de ropas a andar en bici. a hacer miles de cosas a laburar a enamorarse a ser joven. a disfrutar de sus familias a mantener a una. las personas vivian bien antes de internet y pueden superarlo!!
    si es tmbien x el facebook lo del laburo!!!! la gente era mas valiente antes y encaraba las cosas puede volver a hacerlo!!!!!!
    aquellas personas q defienden lo q esta mal!!!! lo hacen x comodos!!!!! a kien no le gusta recibir cosas gratis!!! no se dan cuenta q si es pirateria!! xq?????? xq ellos no son los q roban A ELLOS LE OFRECEN EL SERVICIO!!!!
    no exite justificacion. para esconder a un ladron q ni siquiera esta arrepentido.
    dios es el q juzga!!!! y la sociedad esta podrida x gente como la mayoria de ustedes q defiende su propia comodidad!!!
    vayan a estudiar despues a trabajar y vean lo q es el esfuerzo propio!!!!!!!!y q les roben x pelotudos!!
    sin la autorizacion del autor. ES ILEGAL!!!!!!!!!!!!!
    sean inteligentes y maduren asi algun dia les va a dar el cuero para defender lo suyo y lo de sus seres queridos!!!

    si pasan este mensaje x diferentes foros ayudaran a la sociedad!!!

  2. Natalia Medina R Posteado: 23 de Enero de 2012 a las 18:08

    Interesante. Me gustó el post.

  3. william Posteado: 23 de Enero de 2012 a las 18:07

    muy inteligente si en español nos ofrecieran materiales buenos por buen precio yo lo compraria

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dic
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Mi 2011 en discos

Posteado a las 29 de Diciembre de 2011 - 18:43 4 comentarios

Conversaba con una amiga el otro día sobre las listas de discos de fin de año. Siempre es el mismo desconcierto, curiosidad y desconfianza cuando las leo. No logro entender cómo se hace para estar tan pendiente de todo lo que sale durante el año como para hacer tu lista de treinta o cincuenta canciones preferidas. Bien por quienes lo hacen -o dicen hacerlo, al menos. La flojera, la falta de tiempo y las manías personales supongo que me impiden hacer lo mismo.

Le decía a esta chica que, de todos modos, eso no quiere decir que no haya escuchado nada nuevo o que no haya estado particularmente pegado con algún disco este año, de modo que le propuse pasarle mi lista de discos del 2011. No son lanzamientos del año, sino los discos que más escuché durante estos últimos doce meses. Terminó siendo un poquito más larga de lo que pensaba así que lo convertí en post.

Hay solo dos discos que salieron este año en mi lista de doce. El resto son de distintas épocas. Algunos han sido hallazgos, otros han sido reencuentros después de mucho tiempo y un par más fueron segundas oportunidades para disfrutar y valorar cosas que a la primera escucha en otro momento no percibes. Creo que, en general, eso es lo más bonito de consumir cualquier producto cultural (libro, disco, película, etc.). Y, claro, si se puede compartir, si puedes hacer que a alguien aunque sea uno de estos discos le haga sentir lo mismo que a ti, estás también haciendo un bonito regalo, supongo.

Bueno, eso es. Buen año para todos.

(Pueden ver las carátulas al final del post como una galería. Me costó hacer que se viera ordenado con fotito entre texto y texto)

James Brown - Live at The Apollo - 1963 (reencuentro)

Una bala de disco. The hardest man in showbusiness se gana a pulso el apelativo con este álbum Soberbio. El aceleramiento frenético en cada uno de los tracks, comparados a las versiones originales, solamente es entendible como lo único capaz de estar a la altura de la potencia que tenía Brown como performer en vivo. Bandaza la que lo acompaña, además.

Bob Dylan - Bob Dylan - 1962 (segunda oportunidad)

Sí, Blonde on Blonde y todo eso, pero el primer disco de Dylan tiene una frescura que ya no se le percibe después, tal vez porque empezó a componer más canciones propias. Voz, guitarra y armónica de un muchacho rabioso, astuto y con una sensibilidad interpretativa que no crees que existe a los 20 años.

Big Star - No.1 Record - 1972 (segunda oportunidad)

Una pena no haber disfrutado más a Alex Chilton antes de que muriese. El que fuera cantante de The Box Tops (los de The Letter), formó a comienzos de los setentas esta banda que logró asimilar algunas de las mejores cosas del rock hecho hasta entonces. Canciones tiernas, vivas y cargadas de frescura. Pop muy fino. Este es, para mí, su mejor disco.

The Stray Cats - The Best of The Stray Cats (reencuentro)

Yo hasta ahora no me explico por qué Brian Setzer no está mejor rankeado en el imaginario popular a la hora de enumerar a los mejores guitarristas de rock. Además de que es un cantante extraordinario y un compositor altamente solvente. Una buena manera de acercarse al revival cincuentero en los ochentas que hizo con su banda es con este compilatorio.

Paul McCartney - Run Devil Run - 1999 (segunda oportunidad)

Poco después de la muerte de Linda, Macca grabó este disco. Fue una manera de volver a las raíces, de hacer su propio tributo a la música con la que creció. Si Lennon lo hizo primero con Rock N Roll (1975), Macca acaso lo hace mejor más de veinte años después. Le acompañan en todos estos covers y algunas propias, Dave Gilmour en la guitarra e Ian Paice de Deep Purple en batería.

Nick Lowe - Jesus of Cool - 1978 (hallazgo)

Con Nick Lowe no es que la historia o el público hayan sido injustos. Es, en realidad, como un plato que te sirven en un solo restaurant y que lo comen los que lo conocen. Genio del pop, la producción y con un talento envidiable para escribir letras cargadas de humor y agudeza. Por algo Elvis Costello chambeó sus mejores discos con él como productor.

Mumford and Sons - Sigh No More - 2009 (hallazgo)

Si McCartney, Lennon, Cat Stevens, Bob Dylan y muchos otros lograron componer aunque sea una obra maestra antes de haber llegado al cuarto de siglo, Marcus Mumford puede que vaya transitando esa senda también. El líder de este cuarteto británico demuestra a través de las letras de la banda de folk rock un refinamiento envidiable. Mención aparte las interpretaciones y la amalgama de influencias e instrumentos que le dan a la banda un sonido propio y refrescante.

Hugh Laurie - Let Them Talk - 2011 (hallazgo)

El plan de Laurie era más o menos el siguiente: convertirse en ídolo televisivo encarnando a uno de los personajes más carismáticos y únicos de la pantalla y después mandarse a hacer lo que siempre había querido. Este disco de blues y jazz es eso, pues. Un tipo talentoso haciendo lo que más le gusta. Se nota a la primera oída.

Jeff Bridges - Jeff Bridges - 2011 (hallazgo)

Otro que decidió aprovechar los réditos y la fama como actor para mandarse a hacer música. Ya se había visto algo de esto en la extraordinaria película Crazy Heart. Es como si Bad Blake, la leyenda del country venida a menos que protagoniza esa historia hubiese sacado su disco finalmente. Pero, claro, para los fans de The Big Lebowski es también tener a The Dude cantando en un disco. Bravo por eso.

Soul! The Very Best of Motown (reencuentro)

Viene bien recordarte a ti mismo de cuando en cuando de dónde viene casi todo lo que escuchas. Este compilatorio es probablemente lo más completo que haya para alguien que quiere entender por qué esta disquera de Detroit cambió el curso de la música pop el siglo pasado. No hay pierde.

The Beards - Beards, Beards, Beards - 2009 (hallazgo)

Segundo trabajo de estos australianos comprometidos y avocados a componer canciones cuyo único contenido es la exaltación de los beneficios que tiene llevar una barba. No es broma. Es un folk rock humorístico a lo Tenacious D, solo que orientado hacia las barbas.

Dave Edmunds - Repeat When Necessary - 1979 (hallazgo)

Edmunds y Nick Lowe sacaron discos solistas uno después de otro, pero trabajaban juntos en realidad. Este segundo álbum del guitarrista, arreglista, productor, cantante y compositor británico puede ser visto como el lado B, más rockabilly, country y bluesero del segundo disco solista de Lowe, “Labour of Lust”. Puro cover, entre caleta y una que otra canción que le resultará conocida al oyente local. Gran hallazgo.

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  1. n00b Posteado: 13 de Marzo de 2012 a las 11:34

    No, es una lista de lo que ha querido escuchar en base a sus gustos y sin ningún compromiso hacia géneros, años o artistas. Vale decir: está todo bien con el post, a excepción de tu comentario sin sentido.

  2. Gigi Posteado: 15 de Enero de 2012 a las 15:11

    Muy aparte de los “rankings oficiales”, creo nuestras preferencias musicales no deben estar condicionadas por el tiempo y ni el estilo musical sino más bien ser nosotros mismos y disfrutar minuto a minuto nuestro estilo

  3. Carlos Posteado: 2 de Enero de 2012 a las 12:53

    Mi estimado tu lista hace sentir que no existe ningún tipo de talento en el rock en español ya que solo publicas música en inglés.

    juanluis.nugent

    juanluis.nugent Reply:

    Esta lista nada más refleja aquello que terminé escuchando con más insistencia este año que pasó. Arbitraria, incompleta y sin ánimos de reflejar nada más que mis preferencias transitorias.

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nov
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Cortinas de oro

Posteado a las 25 de Noviembre de 2011 - 12:18 6 comentarios

Siete temas musicales de programas de televisión que recuerdo con cariño

Admiro el talento de quienes componen cortinas musicales para programas de televisión. No cualquiera compone un hit cuya duración bordea el minuto. No son expresiones artísticas sublimes, ni mucho menos piezas orientadas a conmovernos, sino más bien a engancharnos sobre la base de la repetición. De hecho, a mi entender, una buena cortina musical es esa que se convierte en earworm -o como quieras llamarle a ese proceso infeccioso que te inocula un patrón rítmico y un fragmento de melodía en el cerebro.

Desde que tengo recuerdos, siempre me emocionaba tanto como el programa que veía, la canción con la que abría. Es un disfrute similar al de comer gomitas o algún otro dulce así: no lo necesitas realmente, puedes pasar mucho tiempo sin este, pero siempre lo vas a disfrutar.

Creo que fue el día del músico o algo así hace unos días así que va desde acá mi homenaje a los responsables de componer esas joyitas instantáneas. Todas son de series que pasaron por acá en señal abierta, en los días en los que no había cable, YouTube, ni Amazon. El sesgo hacia los sitcoms ochenteros es intencional: es lo que más he visto en mi vida.

Belvedere

Este show lo pasaban por canal 13. La premisa era genial: el mayordomo inglés con el mejor curriculum de la historia (Ghandi y Churchill entre las personas a las que atendió) llega a la casa de una familia gringa en Pittsburgh para aleccionarlos en la cotidianidad de sus gringuísimas vicisitudes. La canción se llama “According to Our New Arrival”.  Fue compuesta por Gary Portnoy y Judy Hart-Angelo. La dupla tiene oficio: es la misma responsable de los temas musicales de otras dos exitosas comedias ochenteras: Punky Brewster y Cheers.

Webster

Acá sí no tengo muy claro por qué me gustaba la serie ni la canción. Ambas  de mediocronas para abajo. Creo que la pasaron completa por canal 9. Cuando era chibolo me gustaba la casa con pasadizos secretos a la que se mudaron después de que Webster incendiara accidentalmente el departamento de los Papadapolis.  “Then came you”, la canción, fue escrita por Steve Nelson. Mucho gusto.

Días Felices

En los setentas entró una fuerte nostalgia por los años cincuenta en el maistream gringo. George Lucas estrenó American Graffiti en el cine y en 1974 ABC estrenó el primer capítulo de Happy Days. En mi cabeza siempre fue “Las aventuras de Fonz”. Pero tanto o más cool que el personaje de Henry Winkler, su casaca de cuero, su moto y el absurdo jale que tenía, era la canción. Doo wop puro, buena instrumentación y un coro jodidamente pegajoso compuesto por la dupla de Charles Fox y Norman Gimbel (que también han unido esfuerzos escribiendo música para películas tan taquilleras como Good Fellas o Buscando a Nemo). Oh, happy days aquellos.

Dos Perfectos Desconocidos

Tres cosas aprendí de este programa: que en Estados Unidos siempre vas a poder encontrar a un paparulo que se crea el cuento de que eres su primo lejano, de un imaginario pueblo llamado Mipos; que el baile de la victoria de Larry y Balki es yuquísima de hacer; y que las cortinas musicales pueden tener este tonito medio a lo Brian Adams, una cosa entre cursi, nostálgica y chiclosa. Oro puro. De hecho, Bennet Salvay y Jesse Frederick impusieron ese mismo sello cuando les encargaron las canciones de otras dos series que también vimos por acá: Tres por Tres y Paso a Paso.

Alf

Cuando era niño me guiaba básicamente por la melodía del piano, que silbaba o tarareaba. Pero con los años, entrenando un poco mejor el oído, me di cuenta de que lo más paja que tiene este tema es el bajo. Tremenda  línea de slap sostenida de principio a fin. En las últimas temporadas sacaron otra versión, con otro arreglo con saxofón que, creo, contribuyó a que perdiera el feeling original. Alf Klausen y Tom Kramer dieron en el clavo con este instrumental de la serie que, poco antes de que apareciera Seinfeld, era la número uno en su país. De los dos compositores, el primero ya es casi leyenda en el negocio de la tele en EE.UU.: es también coautor de la cortina musical de Los Simpson.

Salvado por la campana

Para los estándares pop adolescentes de principios de los años noventa, Saved By The Bell era el pináculo:  estética post Miami Vice, un protagonista que usaba celular en la época en la que muy pocos tenían un aparato así y una manchita de pavos que se encargaban de completar los otros estereotipos acartonados socialmente aceptados. ¿La canción? Guitarrera y pegajosa. Gracias, Scott Gale y Rich Eames.

El gran chaparral

Por esta tengo un cariño especial. Yo no veía El Gran Chaparral, pero mi abuela, con la que pasaba muchas tardes, sí. Rara vez me enganchaba con algún capítulo (las cowboyadas no suelen afanarme), pero siempre me emocionaba la canción. Hay algo heroíco, épico y nostálgico en esa melodía. David Rose, el compositor también le metió ese sello a la música de otras dos series que pasaron por acá también: Bonanza y Camino al cielo. Mi abuela hasta ahora es fan de esas.

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  1. richie Posteado: 18 de Diciembre de 2011 a las 18:38

    EL de Happy Days es lo maximo. COmo tu bien dices, puro doo wop pero bien elaborado. Tienen cierta magia ese tipo de canciones.

    Te acuerdas el intro de Life goes on, no se si era la misma cancion de los beatles o le modificaron la letra.

  2. Gustavo Rodrìguez Posteado: 28 de Noviembre de 2011 a las 17:07

    Alguien recuerda la serie juvenil “Degrassi High School”? la daban en los 80s en el 5.

  3. Gloria Posteado: 26 de Noviembre de 2011 a las 23:32

    nice post! xq no hacer “cortinas de oro” de cartoons (x ej Daria, top cat, sth like that)? es una sugerencia. salu2

  4. moroquito Posteado: 26 de Noviembre de 2011 a las 14:08

    de todos los intros que siempre me gustaron, siempre fue EL GRAN CHAPARRAL , quien mas me jalaba, sera porq soy fanatico de los temas western (escucho mucho a ennio morricone)………. igual man, felicidades por traer a la memoria estos gratos recuerdos …….

  5. RAMIRO Posteado: 26 de Noviembre de 2011 a las 12:50

    QUE NOSTALGIA! ME GUSTA MUCHO TU BLOG. GRACIAS

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Es cuestión de ritmo

Posteado a las 15 de Noviembre de 2011 - 16:29 7 comentarios

Los sorprendentes usos clínicos de la música en pacientes con mal de Parkinson.

Recién vi ayer el video de Michael J. Fox tocando la guitarra en la gala anual de su Fundación de lucha contra el mal de Parkinson. Me conmovió  porque tocó Johnny B. Goode con una guitarra Gibson ES-345TD, reviviendo así una de las escenas más pajas de la historia del cine. Pero también me conmovió porque es un recordatorio de la eficacia que tiene la música como herramienta terapéutica para quienes padecen una enfermedad tan terrible como el mal de Parkinson.

La asociación viene de estar enganchado con un libro del Doctor Oliver Sacks llamado “Musicophilia: Tales of Music and the Brain”.  Sacks es neurólogo, psicólogo y psiquiatra y aparte de su importante labor como investigador y médico también se ha dedicado a lo largo de las últimas cuatro décadas a escribir artículos y libros en los que detalla sus experiencias con pacientes que padecen toda clase de desórdenes neurológicos y psicológicos. En este libro, las historias que narra el autor están todas enlazadas por su relación con la música. Es un recuento, a partir de casos reales –no solo de pacientes, sino también de músicos y melómanos-, del lugar que la música ocupa en nuestro cerebro y cómo afecta nuestras vidas.

En medio de estas fascinantes historias que hablan de musicofilia súbita (gente que repentinamente experimenta la necesidad de crear y escuchar música), amusia (la incapacidad de percibir música), sinestesia (cuando los sonidos se convierten en colores, por ejemplo), alucinaciones sonoras y la relación directa entre la música y nuestras propias emociones, hay un capítulo que me hizo acordar a Michael J. Fox. Se llama “Kinetic Melody: Parkinson’s Disease and Music Therapy” (Melodía cinética: El mal de Parkinson y la terapia musical).

El Parkinson es una enfermedad degenerativa que ataca principalmente al aparato subcortical -los ganglios basales para ser más específicos-, el área que se encuentra en la base de nuestro cerebro y que es la encargada de convertir los comandos en acciones de manera tan rápida que no percibimos distancia entre uno y otro. Lo que hace posible que muevas solo una falange de tu dedo mientras haces scrolling para seguir leyendo este texto cuando lo necesitas, digamos.

El paciente de esta enfermedad se encuentra atrapado en esa ausencia de sintonía entre sus deseos y necesidades y la manera en la que su cuerpo responde fuera de tiempo a estos. Lo que es más terrible es que esto no solamente se reduce a un problema cinético, sino que interrumpe y compromete severamente el flujo de nuestra percepción, pensamientos y sentimientos.

Pero existe algo que impone su propio ritmo y tempo por encima del Parkinson: la música. Es el patrón rítmico de una determinada pieza el “empujón” que alguien que padece esta condición necesita para encauzarse y mantener la armonía de sus movimientos. No hay cómo adelantarse o quedarse atrás con una canción; o la sigues o te pierdes. De ahí que existan personas como el compositor y conductor Lukas Foss, afectado por esta enfermedad y sus subyugantes espasmos , capaz de sobreponerse a ella un vez frente al piano interpretando cualquier pieza con asombrosa maestría.

Mucho más sorprendente es el caso de una paciente capaz de encontrar solaz en medio del tormento de su enfermedad con solo “imaginar” la música. Se trataba de una ferviente admiradora y profunda conocedora de la música de Chopin a la que bastaba con solo mencionarle una pieza para que toda su expresión corporal cambiase. El electroencefalograma demostró, además, que efectivamente el cerebro estaba respondiendo a ese estímulo imaginado. La sola memoria de la música es capaz de restaurar un poco el orden en medio del caos errático parkinsoniano.

Es importante recordar que la música no es un atributo intrínseco a la especie humana en términos fisiológicos. No existe un solo órgano musical en nuestro cuerpo, sino más bien la confluencia de una serie de recursos perceptivos que nos permiten disfrutar de la conjunción de melodía, armonía y ritmo. Vista a la luz de estos casos, podríamos decir que esta afortunada coincidencia de condiciones en nuestros sentidos para percibir música termina convirtiéndose en un mecanismo de supervivencia también.

Desconozco el estado en el que se halla la enfermedad de Michael J. Fox ni cuál es el tratamiento que está siguiendo. Pero el contraste entre esa imagen suya tocando y bailando –la conjunción perfecta entre música y movimiento- con la de las entrevistas en las que exhibe el deterioro de sus facultades motoras es uno de los más contundentes y bellos alegatos a favor del poder que puede llegar a tener la música.  No solamente es el ritmo y la melodía, advierte Sacks, sino la fuerza y la intencionalidad de una pieza la que, finalmente, ayuda al paciente a encontrar la propia en medio de la atrofia.

P.S.

Para los interesados: El libro de Sacks está traducido al castellano como “Musicofilia”, la traducción es española, de la editorial Anagrama. Recuerdo haberlo visto en un par de librerías limeñas. En YouTube también pueden encontrarse videos con entrevistas y conferencias del autor que sirven como excelente gancho persuasivo para conseguir sus libros.

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7 comentarios Comentario
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  1. richie Posteado: 18 de Diciembre de 2011 a las 18:42

    Efectivamente el libro lo pueden encontrar en librerias EPOCA. Ahi me conseguí el ejemplar que tengo, eso si está un poco caro. Ahora bien, este libro lo consegui el año pasado. Sería cuestión de preguntar si aún lo tienen

  2. Cris! Posteado: 25 de Noviembre de 2011 a las 16:36

    No puedo dejar de confesar que al ver el video de MJF se me aguaron un toque los ojos, que paja ver el poder de la música.
    P.S Recién veo que tu blog está en Terra, ya le habñia echado tierrita.

    juanluis.nugent

    juanluis.nugent Reply:

    I‘m still alive!

  3. Camila Posteado: 16 de Noviembre de 2011 a las 18:36

    Gracias, muy valioso dato para gente que tenemos algun familiar con parkinson

    juanluis.nugent

    juanluis.nugent Reply:

    Qué bueno que te sirvió el post. Ojalá puedas conseguir el libro del Dr. Sacks.

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nov
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La chica del bajo

Posteado a las 9 de Noviembre de 2011 - 16:40 2 comentarios

Carol Kaye ha compartido con los lectores de la página web musicradar.com una lista de diez de sus grabaciones preferidas de las más de 10 000 en las que ha participado.

Habida cuenta de que para la mayoría del mundo Doña Carol es una ilustre desconocida, comparto acá un texto que escribí el 2009 para una revista limeña. Como para entender por qué es una de las bajistas más importantes de la historia de la música pop.

¿Qué tienen en común La Bamba de Ritchie Valens, Good Vibrations de los Beach Boys y el tema musical de Misión Imposible? Carol Kaye. Desde hace más de cuarenta años, Kaye ha participado en unas 10 mil sesiones de grabación y es prácticamente imposible hacer un recuento de todas las canciones en las que late su Fender. Kim Deal y Kim Gordon, saluden a mamá.

Olvidemos a Gene Simmons, Lemmy o McCartney. Carol Kaye es bajista y es tan caleta que no nos dimos cuenta de que viene dándole duro a las cuatro cuerdas desde hace más de cuatro décadas.  Hoy, con setenta y seis años a cuestas, enseña, toca y graba dividís instructivos. Y debe ser la abuela más cool del mundo.

Kaye en sesión de grabación, probablemente en 1974. Toca un bajo Gibson Ripper, el mismo que un fan suyo de por estos lares toca ocasionalmente también.

Kaye en sesión de grabación, probablemente en 1974. Toca un bajo Gibson Ripper, el mismo que un fan suyo de por estos lares toca ocasionalmente también.

Tartamuda y, por consecuencia, de pocas palabras, Carol descubrió su inclinación por la música desde niña. Quizás por influencia de sus padres, ambos músicos durante toda su vida. A los trece, pese a la pobreza que había en casa, su madre se las arregló para comprarle su primera guitarra. Resultó ser una buena inversión. Apenas un año después,  en 1949, Kaye ya ganaba sus primeros morlacos tocando en distintas orquestas de jazz.

Durante un lustro se dedicó de forma exclusiva a las seis cuerdas. En ese lapso, su reputación creció y no solo por su talento, sino también por ese obsesivo profesionalismo que la convertía en pieza clave de cualquier sesión de grabación. El tránsito de las tocadas en vivo al estudio se dio por la creciente demanda de singles de música pop y los cada vez más desolados conciertos de jazz. Eso que recién se llamaba rocanrol comenzaba a cambiarle la vida a medio mundo. De esa época es su intervención en aquella popular rola mexicana que Ricardo Valenzuela –rebautizado por su manager como Ritchie Valens– convirtió en un hit instantáneo. Sí, pues, La Bamba. Y la guitarra es de Carol.

Había pasión en lo que hacía, pero la mujer de los anteojos ahumados ha sido siempre un ente pragmático: el día que un bajista no se presentó para una sesión, ella tomó su lugar y, paulatinamente, dejó la guitarra para dedicarse en exclusividad al bajo. La razón fue sencilla según ha explicado en más de una entrevista: había menos bajistas que guitarristas. Menos cuerdas, más billete.

Fue como si hubiera encontrado un instrumento como ella: discreto, imperceptible a veces, pero cuya ausencia sería como sacarle el corazón a alguien. Carol se las arregló para ser una de las poquísimas mujeres dentro de esta gran collera de músicos de sesión que llegó a ser conocida como The Wrecking Crew. Este selecto club era reclutado por productores como Phil Spector y sellos como la Motown para las grabaciones de las canciones más exitosas de la época. Sin mencionar a los grandes estudios de cine y televisión. Misión Imposible, El Súper Agente 86, M*A*S*H*, El Crucero del Amor son solo algunas de las series en cuyos soundtracks se puede escuchar el bajo de Carol.

“¿Dormir ocho horas al día? Olvídalo”, recuerda en un texto autobiográfico de su página web. Por esos entonces, Kaye era tan solicitada que podía tener hasta más de diez sesiones en un solo día. Si en su momento Johnny Cash o los Beatles se atiborraban de pepas para aguantar “la presión”, gente como Carol vivía a punta de litros de café y siestas de cinco minutos. Las drogas duras y el glamour autodestructivo eran solo para las estrellas.

Kaye destacaba entre sus pares músicos no solo por ser mujer, sino por esa creatividad que la llevó a componer sus propios arreglos. Good Vibrations, esa “sinfonía de bolsillo” concebida por Brian Wilson y lanzada por los Beach Boys en 1966, se enriqueció con ese bajo que canta desde el primer acorde del disco. Era Carol. La cancha que te otorga pasar cientos de horas grabando te da licencia para hacerle sugerencias a un genio como Wilson. Y es por eso que Brian la quería y la reclutó en más de una ocasión. ¿Pet Sounds? Yala.

En 1969 publicó el primero de más de veinte libros instructivos (How To Play The Electric Bass), redujo sus horas de grabación e incrementó aquellas dedicadas a la enseñanza, ya sea particular o en prestigiosas escuelas de música. Hoy, a sus 74 años, Carol luce como siempre: serena y de perfil bajo. Alguien que ha grabado junto con Frank Zappa, Ray Charles, Joe Cocker, Frank y Nancy Sinatra, The Righteous Brothers, Quincy Jones, Elvis Presley, Stevie Wonder –por solo nombrar a algunos– y que ha sido sindicada como una de las mejores bajistas de la música pop, debería, cuando menos, tener un poquito de arrogancia senil, ¿no? Pero esa no es Kaye. Nunca lo fue.

Acá el trailer de un documental en desarrollo sobre la vida de Carol.

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  1. juanluis.nugent Posteado: 12 de Noviembre de 2011 a las 22:36

    Mencionaba a Simmons y a los otros dos como ejemplos paradigmáticos de bajistas que gozan de amplia visibilidad.

  2. Luisen Posteado: 12 de Noviembre de 2011 a las 20:28

    Espera G Simmons es buen bajista? ja aunque no sepas de bajo, asi es la vida del sesionero no figura tanto pero es donde se ven grandes musicos

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nov
03

¿Suena bien?

Posteado a las 3 de Noviembre de 2011 - 14:42 17 comentarios

O por qué vale la pena invertir en un buen par de audífonos.

Hay una imagen muy bonita que George Yúdice describe en su libro “Nuevas tecnologías, música y experiencia”. Establece un paralelo entre el paisaje que se podía apreciar en una pista de patinaje durante los años sesenta y en los ochentas. En el primer escenario,  la música era ambiental y todos los patinadores parecían estar siguiendo una misma coreografía que seguía la cadencia de la música que todos escuchaban en ese momento a través de los parlantes del local. Veinte años después la figura es otra, pues ya no es un solo baile coordinado entre todos los patinadores del local, sino más bien una confluencia de muchos bailes individuales; ahora todos llevan audífonos.

La experiencia es deliciosamente solipsista y reconfortante; es la posibilidad que te das de aislarte de tu entorno, de estar sin estar en esos contextos tediosos o aburridos como  la cola del banco, un viaje en micro o la hora que tienes que sudar en el gimnasio. El ritual, hoy en día, con tanto teléfono multimedia suelto por ahí, es mucho más inclusivo que antes. El goce de la música portátil ya no lo es solo para los Rob Gordon del mundo.

Pero tendemos a deslumbrarnos más por los dispositivos portátiles que hacen posible este fenómeno y en ese trance nos olvidamos de cuán importantes son los audífonos. Es, hasta cierto punto, comprensible: el usuario común, ese que no es audiófilo ni melómano empedernido, está más preocupado en el cuándo y dónde que en el cómo en lo que refiere a escuchar su música. En mi experiencia con reproductores portátiles, los audífonos siempre han sido secundarios, confieso. O bien me contentaba con lo que venía dentro de la caja o si no compraba repuestos para salir del paso, por lo general baratos. Así ha sido desde que tuve mi primer walkman.

Mi preferencia por los audífonos intraauriculares (o earphones) en los últimos cinco años  fue gracias a los de Apple, los que vienen con el iPod. A diferencia de otros de ese tipo, estos son bastante cómodos, no te lastiman la oreja al colocártelos  y tienen un buen desempeño, al menos durante los primeros meses. Pero como ocurre con casi todo lo que fabrica la manzana –y soy fan, por si acaso- , desafortunadamente tienen un tiempo de vigencia muy limitado. Por esa razón y porque tengo conductas un tanto obsesivas, debo haber comprado al menos unos seis o siete pares de repuesto en el último lustro. Asumía el gasto periódico como una inversión en mi comodidad, no en lo más alto en calidad, necesariamente.

Y ya estaba por conseguirme un enésimo repuesto exactamente igual al anterior, cuando tuve un afortunado arrebato y terminé comprando unos audífonos tipo vincha un poco más “pro” que los caseritos de siempre. Tampoco ha sido una inversión realmente significativa (sobre todo si consideramos que en el terreno del audio profesional hay audífonos cuyo precio puede sobrepasar las tres cifras), pero sí ha supuesto un cambio importante para mí, en tanto oyente y aficionado maniático a la música.

Ya no solamente se trata del aislamiento voluntario antes descrito, sino de darme la posibilidad de un disfrutee más preciso y específico en ese espacio de onanismo auditivo. Porque, digo, de qué sirve rippear la música en un formato de alta calidad, para qué te concentras en escuchar partes específicas de tu canción favorita si no lo vas a aprovechar con unos buenos audífonos. ¿Cómo escoger unos buenos? Depende de tu presupuesto, del tipo de música que normalmente escuchas. Algo que me funcionó a la hora de tomar mi decisión fue haber chequeado previamente algunas reseñas de usuarios sobre algunos modelos y marcas de un determinado rango de precio en Amazon.

Estoy reencontrándome con esa clase de escucha más atenta. De esa que necesita la presencia de los bajos bien equilibrados, que disfruta de un buen paneo en la batería con el que distingues perfectamente los tambores, la que te permite percibir texturas muy ricas y expresivas, como las de una guitarra acústica, unas palmas en el fondo o un pianito discreto que entra y sale.

Naturalmente, si la grabación es mala –y hay muchísimos discos que están pésimamente grabados-, los audífonos no van a hacer milagros. Pero un buen par sí puede darte una experiencia cercana a la de sentarte en tu sala solo para escuchar música en tu equipo de sonido, cosa que muy probablemente la rutina diaria te impida hacer con la frecuencia que te gustaría.

Las canciones del magnífico ábum de Nick Lowe, Jesus of Cool, por ejemplo, se escuchan fenomenales ahora.

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  1. Juan Posteado: 8 de Noviembre de 2011 a las 10:55

    Yo tengo los beats by Dr. Dre PRO y la verdad es que estoy muy feliz… me costaron alrededor de 1100 soles (traídos de USA, porque aca estan demasiado caros) y la verdad es que cada vez que los uso es una experiencia increible!

  2. Jorge Posteado: 8 de Noviembre de 2011 a las 9:21

    Los AKG son muy buenos y los venden en Telewatt de San Isidro http://www.telewatt.com.pe/productos.php?xsb=1&xmarca=4&xequipo=8

  3. fernando Posteado: 7 de Noviembre de 2011 a las 22:02

    Si broder, informas muy poco, entré esperando encontrar más info… a ver si te animas a hacer una 2da parte con todo lo que te pide “Master” que son aspectos interesantes. saludos

  4. roger Posteado: 7 de Noviembre de 2011 a las 2:44

    Creo que ya encontré mis próximos audifonos. Phiaton MS 400 Premium Headphones. Los reviews para esta son muy buenos, y en Amazon estan rebajados a 170 dolares. Bueno la cosa es buscar mas allá de la marca las características y cualidades técnicas de cada uno según el tipo de musica. Por ejemplo el mosterbeat es refamoso, pero le pone mucho bass y llega a perderse algo. En cambio skullcandy, una marca que dicen k no suele sacar buenos headphones, con el doc nation parece que cambio eso, sino mirar las cualidades técnicas. En fin lo importante es que gastes lo que gastes encuentres el mejor producto en ese rango de precio, mirando mas que solo la marca, sino cualidades técnicas.

    Saludos desde un lugar lejano

  5. Jose Carlos Posteado: 6 de Noviembre de 2011 a las 21:41

    Solamente tengo mis Beats :(

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sep
21

Tres momentos memorables (e intrascendentes) de R.E.M.

Posteado a las 21 de Septiembre de 2011 - 23:36 1 comentario

Bueno, entonces, después de una carrera de más de treinta años, R.E.M. ha decidido separarse. Tres décadas. Es la misma cantidad de discos suyos que realmente conozco bien, más allá de los singles refritos y universales.

Los vi en vivo, disfruté muchísimo de ese concierto en Lima -hasta donde puedo recordar, no estuve TAN perdido en el setlist-, pero la verdad de las cosas, no tengo muchas memorias asociadas con la banda o su discografía. Solo esos tres álbumes: Out of Time, Automatic for the People y Monster, los tres editados en secuencia entre el 91 y el 94. Muy recomendables todos, si me lo preguntan.

Pero, claro, también está este otro tipo de recuerdos que tengo gracias a la tele y que me gustaría compartir. Dado que existen otros espacios en la red en los que gente mucho mejor informada y con sentimientos más intensos hacia la banda puede explayarse mejor en lo que se refiere a su legado y trascendencia, acá van tres pequeños recuerdos intrascendentes de R.E.M. que siempre guardaré en mi corazón. Y en ese rincón de mi cabeza en donde también se acumula un montón de información inservible.

R.E.M. toca en el bar del Tío Jesse en Full House

Bueno, no es tan así. Hay un capítulo de la sétima temporada (en Perú pudimos verlas todas a través de canal 5) en el que el tío Jesse está por abrir su nuevo bar. La organización termina siendo desastrosa y, si no me equivoco, por culpa de Joey Gladstone (uno de los dos hombres con los que Danny Tanner compartía la labor de críar tres hijas en su casa) lo que se anunciaba como una presentación de R.E.M. termina siendo un show de REM: Rene, Esther y Marta (en el doblaje mexicano no recuerdo bien cómo se llamaban, creo que era algo que jugaba con la fonética de la pronunciación en inglés del nombre de la banda). Resulta que estas tres simpáticas señoras que tocan un cover de Devo, eran un afamado trío de música country. No te molestes en buscarlas, están todas muertas. Pero este es, de lejos, uno de los capítulos más cool de esta serie. Todo gracias a R.E.M.


Michael Stipe, el heladero en Pete & Pete

Si los ochenteros gozaron de R.E.M, los noventeros gozamos de Pete & Pete, acaso el show más vanguardista, achorado y absurso que se ha producido en Nickelodeon. La serie, sobre dos hermanos llamados Pete, mezclaba una estructura a lo Años Maravillosos, con una serie de personajes y situaciones inverosímiles y delirantes que no necesariamente eran explicadas coherentemente. Además de contar con la participación permanente de Iggy Pop como miembro del elenco en una de sus temporadas y tener el tema introductorio a cargo de la extraordinaria banda indie Polaris, la serie tuvo entre su lista de ilustres invitados a Michael Stipe. Ocurre durante un capítulo de la primera temporada, si mal no recuerdo. Nuevamente, no he podido encontrar el clip con el doblaje mexicano con el que vi el episodio inicialmente, pero qué importa. Sin más preambulos, veamos cómo el cantante le entrega una paleta a Pete grande y le hace reflexionar sobre los helados y los heladeros.



Homero Simpson estafa a R.E.M.

Esta quizás esté más fresca para algunos. Homero decide hacer su propio bar y mandar al diablo a Moe y su taberna. Adapta su garage, invita a los amigos y consigue una super banda para la inauguración. Pero al rato de estar bailando y cantando al ritmo de It‘s The End Of The World As We Know It, Homero tiene que encarar a un furioso Stipe, que le increpa por el engaño del que su banda ha sido víctima: el concierto no apoya a ninguna causa benéfica. El momento cumbre: cuando Peter Buck convence a Michael de no golpear a Homero y cierra con la línea: “Reciclemos esto y larguémonos de aquí”.



Fina autoironía.

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  1. stony Posteado: 22 de Septiembre de 2011 a las 11:36

    Rem FUCKING ROCKS

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sep
19

El rock es un chiste

Posteado a las 19 de Septiembre de 2011 - 12:21 1 comentario

Al diablo con los cocineros. Lo he estado pensando mucho y creo que son los comediantes los verdaderos rockstars. Es un símil que me parece bastante más ilustrativo. Tanto es así, de hecho, que, por ello -hasta la fecha- estoy convencido de que la única herramienta más poderosa que el estruendo de una guitarra eléctrica para lograr un verdadero impacto en el público, una conexión emocional intensa, es el humor.

Un breve repaso mental por mi lista de héroes de la música pop, así como mi preferencia e inclinación por determinados álbumes y canciones han contribuido enormemente a reforzar este pensamiento. Eso y también terminar de leer la estupenda autobiografía de George Carlin, “Last Words”, que fuera editada de manera póstuma. Carlin fue probablemente el comediante más influyente, atrevido e innovador que surgió en Estados Unidos el siglo pasado.

Pocas figuras del mundo del espectáculo gringo han evolucionado de la manera en la que lo hizo este hombre en poco más de cincuenta años de carrera ininterrumpida como performer. Le han llamado cómico, filósofo, comentarista político de sus tiempos, un orador elocuente e histriónico.

Pero, aún por encima de todos esos epítetos justamente ganados, siempre veo en él a un tipo que encarna todo lo que siempre he admirado en el rock; es un refrito decirlo, pero acaso en ese temor a la repetición lo hemos perdido de vista. El rock es rebeldía, es irreverencia, es meterle una patada en donde más le duela a todo aquello que nos genera sufrimiento y obtener gratificación inmediata por ello.

Un buen álbum, una buena canción de rock –hasta una portada o un título ingenioso, incluso- en la práctica desencadenan un proceso cerebral muy similar al que nos hace soltar una carcajada al final de un buen chiste. Y la risa es uno de los actos más genuinamente libérrimos que podemos cometer como especie privilegiada que somos. Que yo sepa, además, no existe otro animal que haga headbanging tampoco.

Ahora, no estoy diciendo que es mandatorio que un músico nos haga reír o que constantemente esté haciendo uso de la burla o la ironía como recurso expresivo. Pero sí creo que aquellos artistas que no demuestran cultivar sentido del humor alguno puede que sean los mismos a los que no les terminas de creer del todo su rollo, sea cual fuere.

Es necesario ordenar tus prioridades. No quiero pasarme el tiempo quejándome porque MTV “ya no es lo de antes” (tal vez es tan sencillo como reconocer que yo mismo ya no soy el de antes). Lo que realmente me preocupa es la posibilidad de que en el negocio de la música dejen de aparecer bandas o artistas que apuesten por el humor, que dejen de creer en este. Eso sí que es preocupante: rockeros sin sentido del humor.

Afortunadamente, eso está lejos de pasar. El espíritu del rock –o al menos lo que yo considero que debe serlo- se mantiene vivo. Ahí están los Foo Fighters para recordárnoslo, por ejemplo. Ocurrió el 30 de agosto, cuando la banda realizó una presentación impromptu en las calles de Kansas City, Missouri. No se trataba de una sorpresa para sus fanáticos, sino más bien para sus detractores.

Un grupo de cristianos ultraconservadores estaba realizando un plantón frente al local en el que la banda se iba a presentar esa misma noche, alzando pancartas en las que mostraban su rechazo patente a la presencia de ese grupo de degenerados en su ciudad. ¿Por qué tanto bochinche? Porque la banda decidió promover su actual gira norteamericana con este video que ya se ha convertido en un exitoso viral.

Pero lo mejor vino después, cuando la banda tocó para esta adorable manchita de homofóbicos retrógrados.

Respiro tranquilo, entonces. El rock no morirá, mientras siga desafiando de la misma forma en la que un buen chiste lo hace. Y eso, a diferencia de un costosísimo plato de comida que solo se puede comer en un solo lugar, es algo que puede experimentar cualquiera en cualquier lugar del mundo.

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  1. Vane Posteado: 19 de Septiembre de 2011 a las 15:10

    Hace tiempo escuché a un comediante (no me acuerdo como se llama, es un tipo alto y realmente feo, hasta el mismo lo dice) que dijo que lo único comparable a ser un rockstar es ser un comediante, por la sensación, la emoción y la expectativa que generaba en el público.

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ago
23

Elvis Costello no está enojado

Posteado a las 23 de Agosto de 2011 - 17:00 3 comentarios

Da la impresión de que es algo que excede a su propia conciencia. No puede evitarlo. No importa cómo, al final todas sus canciones van a tomar alguna situación o sentimiento negativo como punto de partida. Ira, resentimiento, envidia, humillación, frustración, melancolía, burla, abandono, descontento, amargura, rencor, desconcierto, ansiedad, inseguridad, avaricia, celos o la mismísima esencia del mal puro. Puedes continuar enumerando si quieres, no es necesario que conozcas el catálogo. Lo más probable es que lo que sea que se te ocurra ya lo haya registrado en una canción.

No, no son letras auto conmiserativas, ni tampoco el insumo textual para elaborar una pieza auditiva plañidera, melosa e indigesta. Su mayor talento, a mi entender, es cómo ese contenido lírico tan crudo se yuxtapone a melodías, armonías, arreglos y progresiones de acordes que acaso solo podría concebir una persona que no ve la vida con otra óptica que no sea la del entusiasmo perenne. Es como lo que hubiese ocurrido si alguien le contase un chiste a Daniel Johnston o Leonard Cohen y les dijera que está bien reírse de vez en cuando.

Se equivocaban los que lo calificaban como un muchacho rabioso. Lo suyo nunca ha sido una rabieta, sino una manera de sacarle la vuelta a todo aquello de lo que se queja o relata en sus canciones. Por eso su yo poético, ese narrador y a veces protagonista de sus historias, ha crecido con él. Y ha pasado de hablar solamente de relaciones postadolescentes tormentosas, levas militares y jovencitas que se pierden en el estertor de las juergas sórdidas de Chelsea, a nietos que le cantan a su abuela con Alzheimer, timadores itinerantes y hombres que abrazan la entrada de la madurez como un cúmulo de memorias y expectativas replanteadas. Una verborrea que se añeja con estilo.

Es el chico listo, ese de las veloces respuestas sinápticas, el mismo que en una discusión puede refutar tu argumento antes de que lo hayas concluido. Es la arrogancia propia de quien se sabe triunfador en un mundo que lo considera un perdedor. Bien podría ser el patita que le dice a la novia que lo acaba de dejar: “no hay problema, voy a escribir una canción sobre esto y probablemente nunca la entenderás”. No es la venganza de un nerd. Por el contrario: es la reivindicación del ingenio como la mejor manera de sobreponerse al lugar común, al prejuicio y a la ignorancia.

Y, aunque cueste creerlo por todo lo dicho, cae bien el cabrón. Cae bien a quienes se quieran tomar unos minutos para escucharlo cantar o conversar con él, así seas Bruce Springsteen o una despistada periodista que solo conoce su último disco. Porque no es un punk iracundo que viene a patearte en las bolas y a escupirte en la cara mientras te recuerda como un matón que es más astuto que tú. Ni tampoco es el hipócrita snob que se presenta como tu amigo para después burlarse de ti a tus espaldas porque es muy marica como para hacerlo en tu cara.

Es un tipo honesto. No porque siempre diga la verdad (no me consta, ni me interesa saberlo), sino porque te convence con sus canciones de que tienes dos maneras de ver la vida. Puedes quejarte y amargarte por toda la mierda que te toca vivir y presenciar, o bien puedes tomar toda esa plasta y construir algo bello con ella aunque pase desapercibido o solo dure menos de tres minutos.

No sé tú, pero hay días –cada vez más- en los que a mí me viene bien tomar las cosas de la segunda manera.

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  1. carmen Posteado: 25 de Agosto de 2011 a las 20:15

    me gusto el post

  2. titoratm Posteado: 25 de Agosto de 2011 a las 18:03

    Grande Costello

  3. tuvie Posteado: 23 de Agosto de 2011 a las 20:30

    you fucking rock, man.

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