Conversaba con una amiga el otro día sobre las listas de discos de fin de año. Siempre es el mismo desconcierto, curiosidad y desconfianza cuando las leo. No logro entender cómo se hace para estar tan pendiente de todo lo que sale durante el año como para hacer tu lista de treinta o cincuenta canciones preferidas. Bien por quienes lo hacen -o dicen hacerlo, al menos. La flojera, la falta de tiempo y las manías personales supongo que me impiden hacer lo mismo.
Le decía a esta chica que, de todos modos, eso no quiere decir que no haya escuchado nada nuevo o que no haya estado particularmente pegado con algún disco este año, de modo que le propuse pasarle mi lista de discos del 2011. No son lanzamientos del año, sino los discos que más escuché durante estos últimos doce meses. Terminó siendo un poquito más larga de lo que pensaba así que lo convertí en post.
Hay solo dos discos que salieron este año en mi lista de doce. El resto son de distintas épocas. Algunos han sido hallazgos, otros han sido reencuentros después de mucho tiempo y un par más fueron segundas oportunidades para disfrutar y valorar cosas que a la primera escucha en otro momento no percibes. Creo que, en general, eso es lo más bonito de consumir cualquier producto cultural (libro, disco, película, etc.). Y, claro, si se puede compartir, si puedes hacer que a alguien aunque sea uno de estos discos le haga sentir lo mismo que a ti, estás también haciendo un bonito regalo, supongo.
Bueno, eso es. Buen año para todos.
(Pueden ver las carátulas al final del post como una galería. Me costó hacer que se viera ordenado con fotito entre texto y texto)
James Brown - Live at The Apollo - 1963 (reencuentro)
Una bala de disco. The hardest man in showbusiness se gana a pulso el apelativo con este álbum Soberbio. El aceleramiento frenético en cada uno de los tracks, comparados a las versiones originales, solamente es entendible como lo único capaz de estar a la altura de la potencia que tenía Brown como performer en vivo. Bandaza la que lo acompaña, además.
Bob Dylan - Bob Dylan - 1962 (segunda oportunidad)
Sí, Blonde on Blonde y todo eso, pero el primer disco de Dylan tiene una frescura que ya no se le percibe después, tal vez porque empezó a componer más canciones propias. Voz, guitarra y armónica de un muchacho rabioso, astuto y con una sensibilidad interpretativa que no crees que existe a los 20 años.
Big Star - No.1 Record - 1972 (segunda oportunidad)
Una pena no haber disfrutado más a Alex Chilton antes de que muriese. El que fuera cantante de The Box Tops (los de The Letter), formó a comienzos de los setentas esta banda que logró asimilar algunas de las mejores cosas del rock hecho hasta entonces. Canciones tiernas, vivas y cargadas de frescura. Pop muy fino. Este es, para mí, su mejor disco.
The Stray Cats - The Best of The Stray Cats (reencuentro)
Yo hasta ahora no me explico por qué Brian Setzer no está mejor rankeado en el imaginario popular a la hora de enumerar a los mejores guitarristas de rock. Además de que es un cantante extraordinario y un compositor altamente solvente. Una buena manera de acercarse al revival cincuentero en los ochentas que hizo con su banda es con este compilatorio.
Paul McCartney - Run Devil Run - 1999 (segunda oportunidad)
Poco después de la muerte de Linda, Macca grabó este disco. Fue una manera de volver a las raíces, de hacer su propio tributo a la música con la que creció. Si Lennon lo hizo primero con Rock N Roll (1975), Macca acaso lo hace mejor más de veinte años después. Le acompañan en todos estos covers y algunas propias, Dave Gilmour en la guitarra e Ian Paice de Deep Purple en batería.
Nick Lowe - Jesus of Cool - 1978 (hallazgo)
Con Nick Lowe no es que la historia o el público hayan sido injustos. Es, en realidad, como un plato que te sirven en un solo restaurant y que lo comen los que lo conocen. Genio del pop, la producción y con un talento envidiable para escribir letras cargadas de humor y agudeza. Por algo Elvis Costello chambeó sus mejores discos con él como productor.
Mumford and Sons - Sigh No More - 2009 (hallazgo)
Si McCartney, Lennon, Cat Stevens, Bob Dylan y muchos otros lograron componer aunque sea una obra maestra antes de haber llegado al cuarto de siglo, Marcus Mumford puede que vaya transitando esa senda también. El líder de este cuarteto británico demuestra a través de las letras de la banda de folk rock un refinamiento envidiable. Mención aparte las interpretaciones y la amalgama de influencias e instrumentos que le dan a la banda un sonido propio y refrescante.
Hugh Laurie - Let Them Talk - 2011 (hallazgo)
El plan de Laurie era más o menos el siguiente: convertirse en ídolo televisivo encarnando a uno de los personajes más carismáticos y únicos de la pantalla y después mandarse a hacer lo que siempre había querido. Este disco de blues y jazz es eso, pues. Un tipo talentoso haciendo lo que más le gusta. Se nota a la primera oída.
Jeff Bridges - Jeff Bridges - 2011 (hallazgo)
Otro que decidió aprovechar los réditos y la fama como actor para mandarse a hacer música. Ya se había visto algo de esto en la extraordinaria película Crazy Heart. Es como si Bad Blake, la leyenda del country venida a menos que protagoniza esa historia hubiese sacado su disco finalmente. Pero, claro, para los fans de The Big Lebowski es también tener a The Dude cantando en un disco. Bravo por eso.
Soul! The Very Best of Motown (reencuentro)
Viene bien recordarte a ti mismo de cuando en cuando de dónde viene casi todo lo que escuchas. Este compilatorio es probablemente lo más completo que haya para alguien que quiere entender por qué esta disquera de Detroit cambió el curso de la música pop el siglo pasado. No hay pierde.
The Beards - Beards, Beards, Beards - 2009 (hallazgo)
Segundo trabajo de estos australianos comprometidos y avocados a componer canciones cuyo único contenido es la exaltación de los beneficios que tiene llevar una barba. No es broma. Es un folk rock humorístico a lo Tenacious D, solo que orientado hacia las barbas.
Dave Edmunds - Repeat When Necessary - 1979 (hallazgo)
Edmunds y Nick Lowe sacaron discos solistas uno después de otro, pero trabajaban juntos en realidad. Este segundo álbum del guitarrista, arreglista, productor, cantante y compositor británico puede ser visto como el lado B, más rockabilly, country y bluesero del segundo disco solista de Lowe, “Labour of Lust”. Puro cover, entre caleta y una que otra canción que le resultará conocida al oyente local. Gran hallazgo.
A los tiempos! x lo visto te tomaste unas buenas vacaciones :), el título sonaba como a “corazón de limón”…interesante nota